No sé ni cómo presentar a esta creación tan grande porque cualquier palabra se queda corta.
¿ Sabéis qué es lo más mágico de la maravilla? Su sencillez.
Sólo lleva aceite de oliva, flores de caléndula y aceite esencial de lavanda. El proceso es lento, dulce y armonioso.
Si a esto le sumas las propiedades de la amatista y alguna que otra flor de Bach, puedes entender que esta crema mime tu piel y la restaure como lo hace.
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